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# Tenía tres pisos. Y estaba llorando en una acera. (I)
- URL: https://gazz.ghost.io/tenia-tres-pisos-y-estaba-llorando-en-una-acera-i/
- Published: 2026-08-12T06:36:25.000Z
- Updated: 2026-08-12T06:36:25.000Z
- Author: Gazz

¿Qué harías si vieras a un hombre de 60 años, sentado en una acera, llorando?

**Llorando, llorando, un llanto desgarrador.** 

Uno de esos momentos en los no sabes muy bien qué hacer.

¿Te acercas?...¿Le preguntas qué le pasa?...¿O haces como que estás mirando el móvil y sigues andando?,

Yo creo que me acercaría. Me acerqué.

Porque si un hombre así, está llorando solo en una acera, algo le ha pasado.

Pues bien. A este hombre le habían pasado unas cuantas cosas...y ninguna buena.

Tenía una cafetería.

La había tenido durante cinco años.

Abría a las 7 de la mañana y cerraba a las 9 de la noche, de Lunes a Sábado.

**Cinco años, cinco largos años...**

> Autónomos.

> Salarios.

> Proveedores.

> Impuestos.

**Trabajo, mucho trabajo.**

**Pero era feliz, muy feliz.**

> Disfrutaba servir 

> Innovar en su amplia carta

> Emprender, básicamente

Hasta que un día, problemas tras problema, el negocio dejó de ir bien.

Y cerró. Bueno, tuvo que cerrar.

Oh! Sorpresa...

**Debía unos 22.000 euros a Hacienda.**

Ahora seguramente estás pensando:

“Pues que pague.”

Yo también, lo pensé... Que con Hacienda no se juega. Eso si eres autónomo, que como seas político juegas en otra liga...pero, esa es otra historia.

Porque aquel hombre, llorando, sentado en la acera, fuera de la AEAT, no decía:

“Yo no pago.”

Decía:

**“No puedo pagarlo todo de golpe.”**

Y aquí hago una pausa. Más adelante una reflexión. 

Porque Hacienda no se inventó los aplazamientos precisamente ayer.

La normativa permite aplazar o fraccionar determinadas deudas cuando existe una dificultad económico-financiera que impide pagar en plazo. 

Pero...pero tampoco es barra libre: hay condiciones, límites, garantías en determinados casos y, sobre todo, **si ya existía un acuerdo y se incumple un pago, la situación cambia.**

Y eso es exactamente lo que había ocurrido.

Había tenido **un aplazamiento anterior**. No cumplió uno de los pagos.

Y aquel acuerdo quedó atrás.

Así que cuando volvió a intentar encontrar una solución, Hacienda ya tenía delante algo más que una persona diciendo:

“Necesito tiempo.”

Tenía también:

**una deuda pendiente + un incumplimiento anterior.**

Él propuso pagar 600 euros al mes.

**No**.

Propuso más.

1.000.

**Tampoco.**

2.000.

**Tampoco.**

Hacienda quería cobrar la deuda pendiente conforme al procedimiento que correspondiera.

> **Y mientras tanto, los intereses de demora seguían corriendo...**

> **...esos sí que no necesitan aplazamiento.**

Hasta aquí, quizá pienses que la historia está bastante clara.

Pues espera. Que hay más..

Al poco tiempo muere su padre.

Dejándole, de herencia, **tres pisos**. Tres.

Y aquí hice lo que probablemente habrías hecho tú.

Pensé:

**“Bueno. Ya está.”**

Que venda uno.

Paga los 22.000\. Que a esta altura, ya no eran 22.000, como bien imaginas. 

Y se acabó el problema.

Pues no. Un rotundo NO!

Por circunstancias familiares, tardó aproximadamente dos años en poder firmar el cuaderno particional y disponer legalmente de los inmuebles.

Tenía tres pisos.

Pero durante ese tiempo **no podía convertirlos en dinero**.

Además, de eso, sabías que: 

Al fallecer una persona, **el banco puede bloquear temporalmente las cuentas del fallecido hasta que los herederos acrediten su derecho sobre los fondos y se cumplan los trámites de la herencia.**

Y aquí aparece una palabra que solemos olvidar cuando hablamos de patrimonio:

**liquidez.**

Puedes tener patrimonio y no tener dinero disponible.

Puedes tener tres pisos y no poder pagar mañana una deuda.

Y esto no es una opinión. Es realidad pura y dura. 

Es una de esas cosas que parecen obvias hasta que te toca vivirlas.

Así que fue a Hacienda, una vez más, con cita previa, claro, que sino no te atienden...Bendita pandemia, pandemia de .... 

Explicó la situación, en detalle...

“Tengo tres pisos. En cuanto pueda disponer de ellos, podré alquilar o vender uno. Quiero pagar.”

Y, según cuenta, desconsolado, recibió una respuesta que todavía recuerda:

> **“Caballero, tiene que abonar el total de su deuda, si tarda en pagar, igual le embargamos uno de los pisos.”**

Y aquí yo ya no sabía si reír, llorar o pedir un café.

Porque el hombre estaba diciendo:

**“Necesito tiempo para poder pagar.”**

Y la respuesta era:

**“Si tardas, podemos ir a por tu patrimonio.”**

Pero todavía faltaba lo mejor, el banco.

Fue a todos.

También a **Sabadell**, donde era cliente. Explicó en detalle la situación.

“Necesito 50.000 euros.” (Sí, si, 50.000 euros, las deudas se lo comían, vivo)

“¿Para qué?”

“Para pagar deudas. Os dejo uno o dos pisos como garantía, vendo uno y devuelvo el crédito.”

> No quería comprarse un Porsche.

> No quería montar otra cafetería.

> No quería irse al Caribe.

**Quería pedir dinero para poder pagar dinero. Poder tener un respiro. Algo de tranquilidad.**

Y el banco le dijo que **no**.

Según la explicación que recibió, por política de la entidad no podían financiar una operación destinada a pagar deudas.

Y aquí hay otro dato interesante.

Porque Sabadell sí comercializa financiación específica para determinadas necesidades fiscales de empresas.

Pero una cosa es financiar un pago tributario dentro de una operación crediticia prevista para ello y otra muy distinta es analizar una solicitud de un cliente que ya arrastra deuda y quiere financiación para solucionar su situación.

Y eso nos lleva al verdadero problema.

Porque aquí no hay un villano claro.

> **Hacienda quiere cobrar.**

> **El banco quiere cobrar.**

> **Y el autónomo quiere pagar.**

Pero nadie consigue construir el puente.

Hacienda ve:

**una deuda y un incumplimiento anterior.**

El banco ve:

**deuda, riesgo y necesidad de financiación.**

Él ve:

**tres pisos y una solución.**

Y aquí está lo interesante.

Los tres están mirando **la misma realidad**.

Pero cada uno está viendo una película diferente.

Y quizá por eso las cosas se complican tanto. O no, yo tengo otra teoría, que estoy investigando, ya os la contaré... tiempo al tiempo.

Porque a veces no falta una solución. Falta empatía, falta calle...a menos que te quieran arruinar, a posta ...

**Falla la comunicación.**

Falla el contexto.

Falla la percepción.

Y cuando eso ocurre, una solución que para uno parece evidente puede parecer un problema para el otro.

Ahora viene lo bueno.

Porque esta historia **no termina aquí**.

Y, contra todo pronóstico, **termina bien. Bueno… para lo tragicómico de este esperpento de situación, diremos que termina bien.**

Pero cómo consiguió salir de aquel agujero...

**eso te lo cuento mañana.**