Haz lo contrario, funciona!
En el correo anterior te hice una promesa.
Te dije que había una frase que aparecía en cientos de empresas. Y aparece. Y seguirá apareciendo, seguro.
Y que, probablemente…
También en tu web.
Aquí está.
“Somos una empresa con más de 20 años de experiencia.”
O quizá esta.
“Somos líderes en nuestro sector.”
O esta otra.
“Ofrecemos soluciones personalizadas y de alta calidad.”
No importa cual sea.
Porque el problema no es la frase.
El problema es que podría pertenecer a cualquiera.
Y cuando una frase sirve para describir a cientos de empresas…
No describe a ninguna.
(ahora, piénsalo bien)
Porque ahora llega el golpe.
Lo curioso es que la mayoría de empresarios cree que esa frase genera confianza.
Yo también lo creía. De hecho, era lo que hacía.
Hasta que empecé a escuchar a las personas.
Nadie me dijo jamás:
“He elegido esta empresa porque tenía veinte años de experiencia.”
Nunca. Lo más parecido, es que era recomendada.
En cambio, sí escuché cosas como estas.
“Me dio la sensación de que entendían exactamente lo que me pasaba.”
“Parecía que ese texto estaba escrito para mí.”
“Sentí que podía confiar.”
Ahí entendí algo.
Las personas no conectan con los datos. Al menos en el primer contacto. Luego, ya veremos cómo influye.
Conectan con la sensación de ser comprendidas.
Y esa sensación nunca empieza hablando de ti. O de tu empresa.
Empieza hablando de ellas.
Hace unos días entré en un gimnasio.
La primera impresión, la de sus instalaciones. En general.
La segunda, de sus máquinas.
La tercera, de sus horarios.
Ni una sola línea hablaba de la persona que llevaba seis meses reuniendo el valor para entrar.
¿Sabes qué ocurrió?
Nada.
Porque no había una sola conexión.
Y no provocó absolutamente nada.
Ese día eliminé una norma.
Nunca vuelvas a empezar hablando de tu empresa.
Empieza hablando del problema que hace que alguien te esté buscando.
Porque cuando una persona siente que la entiendes…
Te concede algo muy valioso.
Su atención.
Y la atención…
Siempre llega antes que la confianza